La grada agradeció el esfuerzo
September 25, 2008 por jsnagore
Ramírez Domínguez pitó el final y estalló el cabreo en todos y cada uno de los más de 16.000 aficionados que nos dimos cita en el Sadar. Osasuna se volvió a ir casi de vacio después de haber empujado durante más de 90 minutos.
El ambiente en el Reyno no era el de una jornada cuarta de liga ni el de una visita del Deportivo de la Coruña y es que el empuje de los locales consiguió crear auténticos momenticos rojillos en las gradas, donde el respetable vibraba con las triangulaciones de Plasil, Masoud, Patxi y Juanfran, aunque se iba al descanso con el temor a un nuevo partido sin goles, a un nuevo día de “buenas sensaciones”.
Por cierto, el club debería hacer algo para arreglar ese interminable cuarto de hora del intermedio. Al menos ayer hubo bocatas para pasar el tedio, pero un descanso sin juego del ídem no es un descanso en condiciones.
Reanudada la segunda parte llegó la entrada de De Guzmán y los titubeos del árbitro. Ante la posibilidad de que el deportivista siguiera en el campo y viendo que el Ramírez Domínguez no tenía mucha intención de expulsarlo, la hinchada echó mano de la bolsa del bocata para crear una de esas míticas pañoladas de plástico que tanto gustan en el Reyno. Parece que al linier sí le llamo la atención porque terminó reconsiderando la jugada y advirtiendo al trencilla de que el jugador debía ver la segunda.
El domino rojillo ya había pasado a convertirse en una especie de ataque estático, contínuo, algo así como un frontón o quizás como el ataque en un partido de balonmano, con el balón pasando de unos a otros mientras otros esperan en la cueva para ver por dónde van a entrar y echar el cerrojo. El calor en la grada aumentaba a medida que se consumían los minutos, pero el gol seguía sin llegar.
Ziganda decidió dar la manija a Héctor Font quitando del césped a Patxi Puñal y el público se volcó con una merecida y cariñosa ovación para el capitán. El de Huarte volvió a ser el de hace dos temporadas y la grada lo supo ver desde el principio; sólo faltó el “no podrán parar…”
Al final se repitió el temido guión que parece perseguir a Osasuna esta liga y hubo cabreo generalizado, en la grada y en el césped. Sin embargo, Ricardo llamó a los suyos al centro del campo para que aplaudiesen al público por su entrega y el respetable supo reconocer el esfuerzo con una ovación de vuelta y al menos por un momento fuimos campeones. No da puntos, pero sienta bien.
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un puntito es un puntito….
y tres son tres
i 3 de 12 son solo 3…
3 puntos? que es eso?
No creo que tres empates, sean como para reventar cohetes…………….si un equipo
empata los 38 partidos……..se và a segunda.
El problema es que han fichado buenos jugadores para la defensa y medio campo,
pero no asì para la delantera.
Si en invierno no viene alguir con punterìa, lo pasaremos muy mal (para variar).
Miguel