El Jambo nº7: Un porro, 3.000 euros
September 30, 2008 por Lurra
Se ha convertido en algo habitual. Abres el periódico un lunes (por la sección de deportes, claro, no vaya a ser que te mantengas informado sobre lo que ocurre a tu alrededor), y en la columna de breves que acompaña a la crónica del partido del día anterior, suele aparecer una noticia que dice, más o menos, que J.B.A., varón de 28 años vecino de la Chantrea, ha sido multado con 3000 euros por fumarse un porro en el estadio.
Así se las gastan los del Comité Antiviolencia, que no dudan en recurrir a la violencia para atizarle una buena patada en los cojones al sentido común.
¿Nos hemos vuelto ya todos locos? 1 porro=3000 euros no es una ecuación sensata. Ni de coña. Anda que no hubiera tenido que vender discos el Bob Marley para pagar recetas si le da por ser socio de Osasuna (yo sé que era rojillo, pero en la intimidad). Conste que no pretendo hacer apología del canutismo ni espero que el Reyno de Navarra se convierta en un fumadero de opio, aunque, reconozcámoslo, tendría su gracia.
Pero tampoco vayamos de puretas. Hasta el más pintado se ha calzado alguna vez un señor petardo a cara de perro y ha disfrutado de sus bonanzas. Y si no, estupendo también. Cada cual que haga de su culo un pandero. Ya lo dijo un hombre que de drogas sabía un rato: “de la piel para dentro, comienza mi propia jurisdicción”.
Lo que no es de recibo es que te endosen 3000 euros por la tontada, entre otras cosas, porque los que fuman (lo mismo me hubiera dado escribirlo en primera persona, que soy un jambo de bajera) no suelen cobrar lo que un ingeniero de la NASA. Se supone, dicen, que la sanción es severa porque se trata de dar ejemplo, de erradicar las drogas del deporte. A lo mejor no se dan cuenta de que, a excepción de 22 tíos que corretean en pantaloneta sobre un tapete verde, nadie va al fútbol a “hacer deporte”.
Tengo dos amigos que antes bajaban al Sadar (si vuelvo a escribir Reyno de Navarra me va a salir sarpullido) la mar de contentos. Bueno, la mar de contentos y con media docena de petardos ya liados dentro del paquete de tabaco.
Puede que, al cuarto o quinto canuto, no fueran los tíos más fiables del mundo para esclarecer un posible fuera de juego, pero de ahí a tratarles como a delincuentes o Chengues Morales hay un trecho muy largo. Hasta que aparece antiviolencia. Y a todo esto, ¿qué clase de violencia podría ejercer un pelele que lo justo puede abrir los ojos y que las pasa putas para pronunciar Belombo Bayamba?
Mis dos amigos, no quiero dar sus nombres por aquello de preservar su intimidad aunque sean tan bonitos como Iñaki y Pablo, tenían sus rutinas: El porrito del pitido inicial, el de la media hora, el del descanso, el del minuto 55, el de antes del desmayo y el del “por si acaso marca Osasuna”. Cuando se habían pulido su dosis, el fútbol era un libro abierto, casi podían anticiparse a las jugadas.
De pronto todo se ralentizaba. Era como si entrasen en Matrix. Conocían al milímetro, por ejemplo, cada uno de los movimientos de Cruchaga antes del clásico patadón pa’arriba: Levantar la vista y otear el horizonte como lo haría un orgulloso general romano que se ha perdido en medio del desierto, bajar el cogote y observar el objeto a golpear durante tres segundos 28 décimas con la clásica y terrorífica mirada de “qué hago yo con esto”, los posteriores siete mini pasitos nerviosos (o el vals de Ezkaroz), y el zapatazo a banda acompañado de un gesto de alivio en el que se puede leer, con letras mayúsculas y en negrita, “ya se las apañará el bueno de Juanfran”.
Y así pasaban la tarde de fútbol Iñaki y Pablo, como tantas otras quinceañeras, mirando a Cruchaga, sin hacer mal a nadie, relajados en sus asientos por más que antiviolencia se empeñase en asegurar que podían herir al línea tirándole el aluminio del bocata, que arrancarían sus butacas a mordiscos, que quemarían el estadio con una bengala, que saltarían al campo para esparcir semillas de marihuana y recoger flores silvestres o que acabarían asesinando al Presidente de los Estados Unidos.
Iñaki y Pablo ya no se la juegan. Dicen que no les sale a cuenta a menos que sepan que les van a multar y puedan disfrutar con cada calada (de entre 200 y 500 euros, dependiendo de la capacidad pulmonar y el mono del usuario) como si fuera la última. Y de paso, por el precio convenido, tirarle con arrogancia el humo a la cara del madero de turno y gritar a viva voz que te cagas en la familia real.
Como son hinchas fieles siguen bajando al Sadar, pero para ellos el fútbol se ha convertido en algo aburrido, diferente, incomprensible, casi marciano donde nada tiene sentido y Cruchaga saca el balón jugado.
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muy bueno txaval! tienes razon! puto amo jeje
un artículo realmente bueno!!! tines mucha razón
viva la ironía y los canutos!!!
yo pienso que iñaki y pablo, siguen fumando canutos
cada vez que bajan al sadar ( lo de reyno de… para los
“migeltxos de turno”), y lo digo con conocimiento de causa…
Tienes toda la razòn. Creo que el asunto no es precisamente para proteger el deporte.
Te trata de problemas de “clase”. Normalmente los fumadores de porro, tienen un aspecto peculiar …..un algo que los hace diferentes…….y los pompehuevos de siempre no lo pueden tolerar.
Te felicito por tu chispa.
Suerte¡¡¡¡
Mikel
crack pelos!!!
9º parrafo antológico
Si tengo que pagar 3000 euros por cada uno que me he fumado vaya puta ruina.El del descanso debería ser sagrado(aunque no sea religioso).También se puede fumar de peregrinación hacia el Sadar y llevarlo ya fumado
“Erradicar las drogas del deporte ??” ……esta sancion no la aplicaron ni los chinos en los Juegos Olimpicos !!!
Tienes razon en que los aficionados no van al estadio a “hacer deporte” ……en fin, me imagino que quieren recaudar dinero para apaliar la crisis !!! ….je je je
Buen post !!
Yo me hago las siguientes preguntas:
¿Cómo creen esos de la antiviolencia que vamos a poder soportar el fútbol conceptual de los rojillos sin recurrir a sustancias ilícitas?
¿Habita en la tierra algún ser humano capaz de tragarse los interminables noventa minutos de un partido en el Sadar sin recurrir a sustancias dopantes?
¿Existe alguna otra posibilidad de ver a Osasuna marcar un gol, que no sea la de fumarse cuarenta canutos?
¿Chiquilín fumaba porros?
¿Es cierto que osasuna jugó la championslij?
¿Existen los extraterrestres?
Exijo respuestas.
EN segunda a cuanto esta el porro?dejan meter txosnas?cubos de kalimotxo?kreo ke si e?y os partidos a las doce de la mañana.de puta madre.y de viaje a cadiz a ver a erice
rabesadar12.0
buen escrito, divertido y totalmente deacuerdo