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El Jambo nº9: Penitencia

October 18, 2008 por Lurra 

Corren tiempos sombríos en los que ser de Osasuna hace pupa, en los que el fútbol no pasa precisamente por ser un deporte agradable, ni un espectáculo (quién sabe, quizá lo sea en el Camp Nou o en Old Trafford), ni ese subterfugio semanal que alivie los escozores de tus quehaceres diarios y permita que tu existencia sea un poquito menos insoportable. Más bien lo contrario…

Con franqueza, a uno le entran ganas de gritar ya basta, de empuñar una bandera blanca (la de la sumisión, que pasarse al club de Chamartín ya son palabras mayores), ondearla con brío en el aire hasta que sangren las manos e hincar las rodillas en el suelo en señal de rendición. Se acabó, me borro de ésta mierda del fútbol y de Osasuna, leñe.

Y las tardes de domingo, a dormir mi resaka tranquilamente en el sofá, o a enfundarme el traje de Coronel Tapioca (indispensable el gorrito de dominguero) y lanzarme al monte a por monguis, gamusinos o musgos y líquenes para adornar el belén, que se acerca la navidad. Además intentas autoengañarte: “Si a mí estos tíos no me ponen un plato de comida caliente en la mesa, están forrados y les da todo igual, no sienten los colores, y yo aquí sufriendo cada jornada como un puto subnormal…”.

Y es que alojarse tan cerca del pozo de la clasificación sin saborear las mieles de la victoria amarga la semana. Apremian las urgencias en forma de un mal cosquilleo en el estómago que va creciendo e inflándose en tu interior conforme caen los días del calendario y se acerca el siguiente choque liguero: “Hostias, hostias, hostias, hoy ya hay que ganar sí o sí…”.

Acabas harto de debates sobre el entrenador y de buscar cabezas de turco (sin ir más lejos, el lunes pasamos por el filo de la espada e hicimos rodar una), harto de que a tus delanteros se les haya olvidado ser delanteros (¿sabéis la portería esa que tenéis delante, majicos? Pues por ahí tenéis que meter la pelotita, ¿eh?), harto de odiar a equipos contrarios por el simple y evidente hecho de que celebren sus goles y nos ganen (justa o injustamente) la partida, harto de que la diosa fortuna, lasciva y carnal como siempre, se entretenga ofreciendo sus fértiles senos a otros equipos y deambule después con chaqueta de cuello alto y oliendo a sexo por delante de nuestra puerta, harto de ser un equipo minúsculo rodeado de gigantes, de que el mito de David y Goliat sea sólo eso, un mito, harto de estar pendiente del “a ver qué han hecho el Numancia o el Recre“, de las eternas dudas, harto de que siempre pinten bastos, de vivir sin ambición, instalado en la mediocridad, de no aspirar a nada que no sea la permanencia, harto, a fin de cuentas, de que el fútbol lleve toda la vida debiéndonos una

Con tanta desdicha, empiezas a entender por qué a Matito (ídolo del analista del fútbol y gran amigo Javierico) siempre le lloraban los ojos. No eran alergias ni conjuntivitis, era pura pena, la pena de un corazón osasunista. Normal. No es plato de buen gusto pensar que, casi con total certeza, te vas a morir sin celebrar un título de tu equipo (no me vale la Liga de Segunda División ni el Trofeo Ciudad de Pamplona). Que esto al final cansa, y uno no puede ser toda la vida un penitente… ¿Católico? No, gracias, de Osasuna.

La cruz se hace todavía más pesada cuando recuerdas esa temporada de ensueño en la que tocamos con la yema de los dedos el cielo y nos colamos con todo merecimiento en la elite del fútbol mundial. Aquel año, siempre antes de ir a dormir, encendía ese invento del neolítico llamado teletexto (en Televisión Española; la buena, la tuya, la de todos… o no), página 203, y me quedaba un rato mirando, sin dar crédito y acariciándome la huevada por encima del pijama, el magnífico pulso que le echábamos al todopoderoso Barça del mejor Ronaldinho, con una sonrisa tan amplia que se me escapaba de la boca. Y entonces, y sólo entonces me iba a dormir triunfante, más a gusto que nadie, y medio empalmado. Parece que fue hace una eternidad…

Ahora la cosa es diferente. Uno ya no coge con regocijo ni la Guía Marca (indispensable en todo cuarto de baño de aquel que se haga llamar futbolero) mientras planta sosegadamente un pino. Los de esfínter perezoso que aprecian las pequeñas rutinas diarias bien saben de lo que hablo.

Te pierdes también los resúmenes y goles de la jornada porque no soportas el fútbol, te escaqueas ruinmente en el trabajo de cualquier discusión que tenga que ver con el deporte rey y esquivas, en la medida en que te sea posible, la inevitable y cansina pregunta de ese familiar al que tu Osasuna le importa un pimiento, pero que, como quien habla del mal o buen tiempo en un ascensor, tiene malditas las ganas de conversar. Me refiero, por descontado, al innecesario: ¿Qué ha hecho Osasuna? “Ni me lo menciones”.

Pero,  cuando se trata de los rojillos, todo lo escrito anteriormente da igual, y además es mentira. Despotricas un rato, sí (elemento básico de la condición humana), pero después buscas un poco de consuelo (siempre viene bien pensar en el Logroñés), y vuelves, un día más y como un reloj, a la droga dura; a meterte a Osasuna por vena, a tu religión, tu cruz y tu penitencia, a entrar en la web del club y en Blogsasuna (aprovecho para hacer un poquito de publicidad) para ver qué dicen de los tuyos, a imaginar alineaciones ganadoras, a soñar con resultados abultados, goles imposibles, zamoras, pichichis y Messis vestidos de rojo, a poner los deportes de Antena 3 y sentirte orgulloso de que ‘El mofletes’ ningunee a tu equipo, y a esperar taquicárdico perdido a la siguiente jornada con el insano convencimiento de que, ésta vez sí, ganamos seguro. Y, señores, contra esto, por más que de aquí en adelante no sumemos ni un punto, no hay clínica de desintoxicación que valga, ni remedio o vacuna.

Y ahora y más que nunca y aunque duela… seguimos tirando del carro y entonando el ¡Aúpa Osasuna!

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Este artículo tiene 0 comentarios.

Comentarios

0 comentarios to “El Jambo nº9: Penitencia”
  1. NekoDios says:

    q grande!

  2. rojilloak tinko says:

    aupa rojillos hostiaaa! como bien dices mañana SÍ o SÍ!

  3. Balsero says:

    Ese artículo es muy grande.

    Como siempre y ante todo: AUPA OSASUNA!!!!!!!!!!

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