La Pizarra de Loti nº8: La suerte se busca
December 1, 2008 por jsnagore

La suerte premió al equipo que más cerca estuvo de la victoria, que menos fallos concedió y que más peligro despertó arriba. Porque aunque ese minuto milagroso nos hizo creer en una inercia positiva para llevarnos el partido, la suerte tuvo memoria y castigó el mezquino camino escogido ayer por los indolentes rojillos para traerse algo positivo.
Tanto Málaga como Osasuna iniciaron el partido con la misma idea: juego directo en ataque posicional y juego trenzado tras recuperación del esférico. Eso sí, mientras los de Camacho escogían la ruta central, los locales buscaban a Ricardo desde los costados. El movimiento de balón osasunista se basaba en sacarla de la zona activa de juego hacia el lado opuesto donde venían a tocar los interiores, siempre con Plasil compensando para mantener la ocupación racional del frente de ataque.
Este planteamiento es parecido al empleado en Getafe con dos diferencias. La primera reside en la altura de la presión, más retrasada en esta ocasión formando casi un 4-1-4-1 cuando iniciaban desde el fondo. La segunda, decisiva para frustrar el plan, fue que mientras el Geta buscaba siempre asociarse posibilitando peligro ante robo rojillo, el Málaga no concedía esta oportunidad al no especular con la pelota. De esta manera, sólo una vez nos plantamos delante de sus 4 defensores: en la ocasión de Plasil en la primera parte.
Por su parte, el Málaga nos complicaba algo más desde fuera por la mala interpretación del posicionamiento defensivo ante balón lateral. Así, veíamos que si no llegaban las ayudas de Masoud o Juanfran a los laterales, Puñal y Neko se convertían en los encargados de cubrir las espaldas de Azpi y Oier. Un error, ya que no llegaban nunca con ventaja si el Málaga buscaba esos espacios, como lo hizo con Baha y Adrián. Además, esto obligaba a los 2 pivotes a bascular más de la cuenta habilitando un espacio para el disparo ante circulación horizontal de fuera a dentro.
El inicio del segundo tiempo nos dejó la sensación de conformismo de ambos equipos, pero los detalles decantaron la balanza del lado malacitano. Estos detalles se concretaron en 2 faltas regaladas de Masoud (que respondió a la ayuda a Oier ayudando más a Eli que otra cosa), una anticipación en la posición de rechace y un regalo de Sergio en la construcción de juego.
No se entiende que no apostásemos por monopolizar el medio campo con Neko y Puñal (el Málaga no lo impedía) junto con la ayuda de Plasil (el mejor del choque) para que el balón -y el partido- estuviese más en campo rival y en el césped que en nuestro campo y en el aire. Quizás así Masoud hubiese sido decisivo por provocar la segunda amarilla a Gámez en lugar de por sus malas ayudas defensivas.
Los cambios buscaron mayor poder aéreo al apreciar Camacho la debilidad de los de Tapia antes balones colgados al área. Sin embargo, cuando uno apuesta más por las debilidades del adversario que por las cualidades propias suele acabar pagándolo. Y más si se conceden regalos defensivos, fruto quizás de la inseguridad transmitida en el propio planteamiento de partido.
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la palabra “regalo” sigue apareciendo y cada jornada mas negrita aun.algo muy corregible y muy urgente