Resumen 2008: Agonía, permanencia… y agonía
December 31, 2008 por Lurra

Se acabó. 2008 echa el cierre. Concluye un año particularmente convulso para Osasuna. 12 meses para olvidar, de constante coqueteo con el descenso, de agonía. La campaña pasada, un calvario plagado de lesiones y de calamitosos errores arbitrales que apuntaban siempre en la misma dirección, se saldó con la salvación in extremis y merced a la victoria del Mallorca frente al Zaragoza.
El equipo rojillo vivió jornadas de auténtica pesadilla, como la visita del Real Madrid. Los blancos remontaron el gol de penalti de Puñal en los últimos minutos, celebraron el título de Liga en feudo siempre hostil y parecían condenar a Osasuna al descenso. La agonía, finalmente, se tornó permanencia y júbilo.
Con fichajes como Roberto, Roversio, Vadócz, Sunny o Masoud, con la gran esperanza de la afición rojilla, el iraní Nekounam, recuperado de su lesión, con la consolidación de canteranos como Azpilicueta o Monreal, y con el mismo capitán de barco, un Ziganda siempre cuestionado, Osasuna iniciaba el nuevo curso liguero con ánimos renovados.
La temporada 2008-2009 no comenzó mal para los intereses de Osasuna, que cosechó un meritorio empate ante uno de los gallitos de la categoría, el Villarreal, e idéntico resultado en la siempre complicada visita a Mallorca, donde Portillo marcó y se postuló como el delantero titular del ataque rojillo. Sólo eran dos puntos, cierto, pero también un equipo invicto y bien armado.
De nuevo a Osasuna le tocó visita, esta vez a la ciudad del Turia. El equipo ché se llevó el gato al agua con un solitario gol de Mata en las postrimerías del encuentro. Primera derrota, de esas con las que cuentas, sin deshonra, y dos puntos en tres jornadas. La cosa no era grave. Los próximos rivales, a saber: Deportivo, Numancia, Racing, Sporting, Betis, Espanyol o Atlético, medirían el verdadero potencial de un equipo del que podía esperarse cualquier cosa.
Parecía que la victoria no tardaría en llegar. Sin embargo, un gol en nueve jornadas (catastrófico balance pese a las innumerables probaturas en la delantera) y tan sólo dos puntos sumados al casillero, hundieron a Osasuna en la más absoluta de las miserias. Entre tanto, empates anodinos frente a Deportivo o Numancia (0-0 en ambos) y una nueva y dolorosa derrota frente al Racing (0-1), en el Reyno y en el descuento, precipitaron los acontecimientos y derivaron en la destitución de El Cuco, quizá prematura, quizá demasiado tardía. En cualquier caso, circunstancia nada habitual con la actual junta directiva, y fruto de una mala planificación deportiva.
La afición pedía carácter en el banquillo, rasmia, mala leche. Izco escuchó al respetable e incorporó a un viejo anhelo. Pero con Camacho las cosas no cambiaron. Derrota (2-1) en su debut en Gijón (e inicio del relevo generacional en la portería), los mismos fallos arbitrales, las mismas dudas en ataque, donde parece imposible dar con la tecla adecuada…
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Frente al Betis (0-2) pudieron cambiar las tornas de no ser por el gol anulado a Ezquerro por un fuera de juego que sólo vio el linier o la falta inventada que supuso el 0-1. Tras el pinchazo en Montjuic (1-0), de nuevo gran ocasión para sumar de tres en tres frente al peligroso Atlético de Madrid, pero Portillo marró un penalti y el 0-0 final brilló en el marcador.
A Camacho parecía no cuadrarle la cosa. Era incapaz de encontrar explicación a semejantes despropósitos. Tanta mala suerte, tantos fallos arbitrales, tantos errores infantiles… Después de un partido tremendamente gris ante el Athletic, un rival directo que se llevó el choque de calle (2-0) y sin hacer prácticamente nada, por fin llegó la primera alegría. Habían pasado doce eternas jornadas, y Osasuna supo imponerse al tempranero gol de Negredo (jugando casi todo el partido contra diez, todo hay que decirlo), para regalarle la primera victoria a la afición. 3-1 y motivos para soñar.
Como motivos para soñar fueron los goles de Nekounam y Miguel Flaño, en apenas un minuto, neutralizando el 2-0 del Málaga en la siguiente jornada. Pero no iba a ser tan fácil, y de nuevo un jarro de agua fría en forma de goles y en los últimos minutos dejó al equipo compuesto, y sin puntos. 4-2 y una rabia sólo superada por la visita del Valladolid, que sí supo remontar, y en sólo media hora, lo que parecía una cómoda victoria de Osasuna, 3-0 y con un renacido Dady. Al final, 3-3 y pidiendo la hora.
¿Podía pasar algo peor? Pues sí, concretamente en la jornada siguiente, frente a otro rival directo. El “renacido” Dady falló un gol cantado a puerta vacía en un buen partido de los rojillos, y Adrián Colunga, una vez más en los fatídicos últimos minutos, dio la victoria a un Recreativo miserable, ramplón, asqueroso y triste.
El bálsamo llegó en la última jornada de 2008, ante el Getafe (equipo que ya brindó la primera alegría a la afición con la eliminatoria de Copa del Rey). Festival de goles, nada menos que cinco, e incluso aplausos para los tantos visitantes, que llevaban la firma del añorado Soldado.
Así las cosas, el Reyno termina el año con unos números paupérrimos (12 puntos), como colista y, paradójicamente, haciendo la ola. Un caso excepcional, motivado sin duda por la necesidad de una afición ahíta de disgustos y desesperada por desmelenarse.
Hay motivos para el optimismo: Peor no se puede hacer, y aun así la permanencia está a sólo dos puntos; la afición siempre ha estado presente, a las duras y a las maduras, y a buen seguro seguirá estándolo.
Todos los estamentos del club están unidos y convencidos de llevar la nave rojilla a buen puerto. Por otro lado, la amnesia goleadora de Osasuna, su particular talón de Aquiles desde los tiempos de Milosevic y Soldado, se ha visto disipada en las últimas jornadas, como prueban los tres goles al Valladolid o la manita al Getafe. Osasuna ha recuperado el camino del gol y deberá hacer lo propio con la solvencia defensiva que ofreció a principios de campaña.
Y con Sergio haciendo las veces de Roversio. Hay mimbres de sobra y ganas de trabajar. Eso sí, sin margen de error y siempre que la suerte no sea esquiva y los arbitrajes respeten al equipo. Lo que parece seguro es que 2009 será un año de sufrimiento, y mucho.
Que la agonía continúe.
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