La Pizarra de Loti nº13: La lotería no suele tocar

Es de un mérito tremendo convertir un juego tan bonito y con tantas posibilidades en algo tan feo, limitado, previsible y lineal. Osasuna y Athletic confiaron más en los fallos del rival que en sus propias posibilidades y nos depararon un escenario en el que el balón era tan maltratado como los asistentes.
Ambos equipos ratificaron eso de que cuando no te complicas la vida con el balón se la complicas al compañero así como que cuanto antes te quitas el balón de encima, antes vuelve.
Camacho, al igual que en anteriores ocasiones, mantuvo el esqueleto del equipo habitual para dar savia nueva al ataque. La apuesta futbolística estuvo demasiado influenciada por la dureza del terreno, el frío ambiental, el rival y la situación anímica del momento. Estos condicionantes empujaron a los rojillos a plantear un choque de juego directo, caídas y salidas rápidas tras robo.
Sin embargo esto desencadenó en un partido con muchas interrupciones, poco ritmo, poca iniciativa y nula fluidez que no puso en peligro al Athletic. La falta de intensidad, vivacidad y sentido de la anticipación junto al repliegue intensivo inquebrantable de los visitantes fueron las claves.
El Athletic vino a juntarse mucho en su campo, no dejar espacios en las zonas críticas y hacerse fuerte ante los previsibles balones largos de Osasuna. De esta manera, hicieron difícil superar con claridad incluso el primer filtro de sus dos puntas. El compromiso y velocidad en el repliegue de sus interiores y las ayudas de sus pivotes para arropar a la zaga hicieron el resto.
Precisamente ese acercamiento de Gurpegui y Javi Martínez a sus centrales para recoger segundas jugadas habilitó que se diesen muchas situaciones de libre recepción de Nekounam y Vadócz. En cambio, pocas veces lo aprovechamos, y cuando lo hacíamos no había continuidad. En este punto es vital tener presente que el objetivo es mover al rival -especialmente si se presenta tan ordenado - y para ello hay dos opciones: mover el balón o mover las posiciones. En ambos conceptos tuvimos un claro suspenso en la jornada de ayer.
Por otro lado, tampoco supimos sacar tajada de la enorme distancia entre Amorebieta y su lateral. En lugar de buscar diagonales de Juanfran- que se le dan muy bien- o incorporaciones de segunda línea con Vadócz -le falta determinación y le sobra timidez- cometimos el error de ordenarles acercando a Ezquerro o Portillo a esas zonas y consiguientemente, a Amorebieta.
El inicio de la segunda parte nos dejó al mejor Osasuna, con más combinación, sin avisar tanto por dónde iba a atacar, con una banda izquierda que profundizaba por dentro y una derecha que sorprendía con un gran Flaño. Así, llegaron las ocasiones y el gol. Sin embargo, una mala interpretación de la situación en el descuento recompensó a un limitado Athletic.
Es básico en este juego el saber qué hacer en cada situación. Cuando debimos tocar no lo hicimos y cuando no teníamos que hacerlo (en el 92) lo hicimos. Lección valiosísima: el que sabe interpretar el juego tiene medio camino recorrido.








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