La Pizarra de Loti nº16: Simulacro de partido
January 19, 2009 por jsnagore

Antes de comenzar, debemos aclarar que este partido ha sido una farsa, con lo que este análisis es una mentira. No puede haber partido, no podemos hablar de una competición si no se sustenta sobre unas reglas y unos jueces ecuánimes, limpiamente designados, no expuestos a presiones mediáticas partidistas que atenten frontalmente contra el espíritu de este admirable deporte.
Dicho esto, ahora sí, podemos radiografiar la pantomima presenciada, teniendo siempre presente la mencionada mediatización.
Osasuna salió al Bernabéu a jugarle de tú a tú al Madrid. Jugar en su campo, plantearle trabas desde el inicio de las jugadas, amontonar filtros defensivos, mantener al equipo muy corto para favorecer las ayudas o los desdoblamientos -si optábamos por abandonar la línea- y acosar al poseedor entrelíneas eran las consignas. A partir de ahí, el siguiente paso era jugar. Robar y no perder, robar y jugar, robar y salir.
El valiente diseño osasunista, reclamado desde aquí y desde la sala de prensa de Camacho en Las Rozas, contagió individualmente a cada jugador rojillo. Vimos trazas del Nekounam que todos recordábamos, con criterio y sangre fría en el manejo y llegada al remate. Descubrimos el lado más agresivo del siempre bien posicionado Puñal. Nos deleitamos con la soltura y el atrevimiento del Juanfran más entregado a la causa que se recuerda y presenciamos la vuelta de Masoud a aquel jugador que nos ilusionaba en verano. Todo esto unido al buen estado de forma de Plasil y Pandiani deparó una primera parte que nadie imaginaba.
Los provisionales colistas se adueñaron del centro del campo, se hicieron con el esférico, jugaron más en campo rival y crearon más peligro que el todopoderoso Real Madrid en todo un Bernabéu anestesiado por el convulso entorno.
Los locales se mostraban incapaces de ejecutar una salida aseada del balón. A la nula capacidad de los centrales para incorporarse al medio campo se unió el hecho de que se abrían demasiado cerrándose una salida por fuera y permitiendo que la presión de Pandiani o Masoud les aplastara contra la banda. Así, sin un inicio fluido de las jugadas, nada de lo demás cobraba sentido.
En cambio los nuestros jugaban con criterio, fácil y encontrando a Masoud entre líneas o a Juanfran, momento en el que el iraní caía a banda, zona en la cual también desequilibra. Además, las contras siempre eran peligrosas y nos dejaban casi un mano a mano debido a que el interior lejano no cierra inicialmente y queda disponible para salir tras robo junto a los dos de arriba. Una pena que no aplicásemos el principio de los 3 carriles para guiar el contraataque. Esto, junto a fallos en el último pase impidió un mayor número de ocasiones rojillas.
El descanso nos trajo una variante de Juande para cambiar la situación. La entrada de Van der Vaart y Huntelaar escoró a Lass al lateral derecho, a Higuaín al interior zurdo y dio libertad de movimientos a Robben detrás de los puntas. Esto se tradujo en una acumulación de jugadores por dentro. Esta superioridad numérica la debimos haber neutralizado con una superioridad posicional en lugar de caer en la trampa como hicimos en el 2-1 propiciado por un intento de anticipación de Flaño que generó una defensa de 3 que no pudo cerrar el segundo palo tras centro del siempre presente Robben.
El resto del partido y las incidencias quedan para otros analistas. Desde aquí simplemente el mayor de los desprecios, es decir, el no hacer aprecio. No comment.
Artículos Relacionados








Escuchado ayer en Punto Radio. Un periodista navarro le pregunta a Camacho, en rueda de prensa, si lo ocurrido con Pérez Burrull puede calificarse de robo. Sin apenas dejar que se escuche la respuesta del técnico de Cieza, el conductor del programa (cuyo nombre, al trabajar en tan minoritaria radio, desconocemos) monta en cólera. “Ya estamos con lo de siempre, robo, ¡pero bueno! Le dan el carnet de periodista a cualquiera. ¿Quién es ese Indar Gorri que está preguntando?”. Sin comentarios.