La Pizarra de Loti nº18: Hay tres peores
February 9, 2009 por jsnagore

José Antonio Camacho le dio ayer un golpe a Unai Emery donde más le duele: en la estrategia. El paso del Valencia por Pamplona ratificó que los chés están en fase de reconstrucción para ser el equipo protagonista de la Liga que en su día fue. Pero la retroalimentación equipo-grada otorgó a Osasuna ese plus necesario para desnivelar una mega equilibrada contienda.
Las sensaciones del dúo Baraja-Albelda escenifican el renacimiento de la vieja escuadra valencianista de la mano del trabajo del técnico vasco y de los Silva-Mata-Villa, que hacen al arte efectivo.
Los chés formaron con un 1-4-2-3-1 muy marcado con intercambio de posiciones de los tres medias puntas. El nuevo Valencia de Emery demostró ser un equipo trabajado, solidario, bien organizado y con recursos ofensivos que siempre trató de llevar la iniciativa y marcar el ritmo del partido.
En muchas fases lo consiguió gracias a la maniobra Emery en la salida del balón que origina confusiones al rival a la hora de presionar. Así, Baraja y Albelda se acercaban mucho a los centrales para sacar el esférico con criterio. Albelda por dentro para despistar y atraer la presión de Osasuna, y Baraja por fuera situándose de falso lateral en una zona inusual que generaba dudas en los rojillos.
Esto a su vez permitía al medio valencianista adelantarse para ampliar el campo rival invitando al interior a meterse entre líneas, zona donde el Valencia acumulaba mucha gente. Esta superpoblación en zonas fronterizas era difícil de neutralizar ya que los cuatro de atrás no se decidían a abandonar su línea debido a la presencia de Villa.
El astuto guaje juega los 95 minutos a buscar la espalda ante cualquier desajuste de la zaga rival. Es un espectáculo ver cómo siempre se aleja del balón en primera instancia para desaparecer del campo de visión del rival y aparecer por sorpresa en el último momento.
De esta forma, los visitantes tenían salida de balón con Baraja, juego entrelíneas, juego al espacio y buscaban también como variante el cambio de juego con desdoblamiento del lateral para completar así su amalgama ofensiva.
La respuesta rojilla era clara. Orden sin balón y a partir de ahí leer la situación. Si el rival atraía gente a su propio campo, tocaba y tocaba y retrocedía el balón, presión asfixiante que obligaba al rival a salir pateando con César o a arriesgar y cometer fallos en la entrega. Cabe destacar aquí la inteligente presión rojilla que no buscaba tanto la entrada como forzar el error para recuperar y acabar con ataque directo.
Si por el contrario el Valencia conseguía entrar en nuestro campo, la solidaridad en el esfuerzo de los tres media puntas rojillos (destacar el trabajo defensivo de Juanfran y sobre todo de Masoud) generaban un repliegue con muchas ayudas y líneas juntas que permitía tarde o temprano recuperar el balón.
Lo que sucedía a continuación era clave para el devenir del partido. Si la continuación de la jugada era suya, aprovechaban para ser directos y creaban peligro.
Si por el contrario la pelota la agarraba el Rifle, el estilo Camacho de saltarse una línea, jugar de cara y abrir -que empieza a automatizarse- se imponía y eran los rojillos los que creaban la situación de gol. La alegría invita al optimismo, pero no seamos ingenuos, esto acaba de empezar.
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Esta muy bien explicado,pero por encima de todo ello hay que decir que como ha quedado demostrado ultimamente es muy dificil desbordar a los laterales rojillos en su sitio es por eso que tanto Capel ó Mata ó Roben ó Henry y cualquier otro se tienen que buscar la vida por otros sitios.Pocos centros laterales y buenos centrales(Miguel y Sergio)garantizan pocos goles
ME GUSTA ESTA SECCION DE LOTINA