Siempre ha habido clases
enero 21, 2010 por Lurra

Puede resultar un tanto snob la expresión, pero después de contemplar el partido de Osasuna ante el Racing de Santander, se puede sacar una conclusión clara: siempre ha habido clases. Otra cosa no se puede decir después de ver al equipo jugar con los teóricos suplentes (¿por qué se dice teóricos suplentes cuando lo son en la práctica y con razón?) y en la segunda mitad con varios de los titulares. El algodón no engaña José Antonio.
El míster rojillo estuvo a punto de tirar por la borda los cuartos de final de la Copa a la primera. Al jugar con los menos habituales mandas un mensaje: esta competición me importa menos que a ti, que juegas con tus mejores jugadores. El mensaje cala en el rival, y la inercia hace que al principio del partido el Racing te arrincone en el área. Luego, cuando mejor estás jugando, te marcan uno, dos goles, sacas a Pandiani, Camuñas y Nekounam, la cosa cambia, y das alas a tu club en Copa.
El Racing saltó al césped de El Sardinero más enchufado que Osasuna, con más ímpetu. Los cántabros habían sacado del trastero la cubertería de los domingos, y había que fardar un poco. Metieron al conjunto navarro en su campo, esperando la chispa de Pedro Munitis y la clase de Sergio Canales, pero sólo se encontraron con la brega de Xisco.
Osasuna se limitó a cumplir el papel orquestado por Camacho. Serios en defensa, y con apariciones esporádicas en ataque. Eso sí, las que tuvieron fueron claras. Galán, muy bregador en todo el encuentro, tuvo una muy buena ocasión en el minuto 20. Un pase en hueco le dejó solo ante el marco rival, el meta local oñito le tapó cualquier escapatoria y el balón le llegó a Monreal, cuyo disparo taponó con el pie el portero.
El terreno de juego dificultaba la conducción del balón, hecho que facilitó la tarea del equipo que menos apostó por llegar al área contraria. Es decir, Osasuna. El Racing tuvo sus ocasiones en el minuto uno de partido y en un par de jugadas trabadas que a trompicones sacó la zaga navarra. El colegiado del encuentro, más casero que los garrotes de Beatriz, pitó falta a Roberto por pérdida de tiempo (increíble, ¿verdad?), pero Canales no transformó el libre indirecto.
Poco antes de llegar al descanso, el conjunto rojillo tuvo una ocasión de oro, con un pase de la muerte de Dady rematado por Masoud que finalizó en córner.
En la reanudación, Osasuna se fue adueñando poco a poco del partido. Pero, paradojas de la vida, cuando mejor estaba el conjunto rojillo llegó el primer tanto del Racing. Azpilicueta el eterno la cagó atrás, cedió el balón a Del Moral, quien cedió el balón a la llegada de Colsa. El medio cántabro empaló el balón en la meta de Roberto desde fuera del área.
Camacho decidió mover ficha, y sacó de una tajada a Camuñas y a Pandiani. En su primera jugada, Camuñas llevó más peligro que todo el resto del equipo en los 70 minutos anteriores. Pero la desgracia no se quedó ahí, y en un balón mal cedido por Azpi a Roberto y mal despejado por éste, Diop se estrenó con la camiseta del Racing con un soberbio derechazo a la escuadra.
Todo parecía perdido. El Sardinero jaleaba a los suyos. Un 2-0 es muy complicado de salvar, pensaban. He ahí apareció el gran Camuñas, regateó con clase a su defensor, dio el pase de la muerte a Pandiani, y el Rifle mostró su instinto asesino colocando el esférico en el palo largo del meta local. Dentro de una semana, el desenlace. Esperemos que Camacho no se lo piense tanto y saque a los prácticos titulares. Siempre ha habido clases.





