Seriedad, por favor
January 28, 2010 por Lurra
Tras la mutilación de la ilusión vivida ayer, podemos adjuntarnos al tópico que encabezará todos los titulares de prensa, llenará la boca de los tertulianos rojillos e invadirá, alarmantemente, la sala de prensa del Reyno. Términos como enchufados, tensión, agresividad y mentalidad, muy manidos ya esta temporada, volverán a ocupar un lugar privilegiado en la diagnosis del juego rojillo. No se engañen, no es normal que el rendimiento de un equipo esté tan sujeto a las criadillas de sus jugadores. Confiando todo a saltar más que el rival, nos encontramos que si no rayamos al 200% en entrega, devenimos un equipo de Preferente.
¿Somos conscientes de que la plantilla profesional del Club Atlético Osasuna copa el 80 % del presupuesto del club? Esta propuesta futbolística demanda actores de la tierra. Para este viaje, no necesitamos alforjas.
Estos reduccionismos tan instaurados en el fútbol no hacen sino eclipsar las verdaderas carencias del planteamiento. Camacho alertaba ayer del peligro en las contras del Racing fuera del Sardinero. Seguidamente, el viejo Sadar se convirtió en el escenario de una cátedra de contraataques. Ocurre que si limitas el trabajo táctico al video, la pizarra y la palabra, queda ahí, pero no se traslada al campo.
Lo lógico hubiese sido PRACTICAR soluciones. Por ejemplo, si quieres evitar las contras racinguistas y, considerando el fútbol como una unidad funcional, se debería de haber cuidado y ensayado hasta la extenuación la circulación de balón y las vigilancias ofensivas.
Lo cierto es que cada manejo rojillo del balón seguía el mismo guión. Diez jugadores parados y uno sólo llevando a cabo desmarques de apoyo, Camuñas. No asomaban jugadores con movimientos a favor del equipo, en todo caso para participar directamente, como Aranda. Era redundante ver a Camuñas bajar al medio del campo y a Aranda caer al lugar del primero para recibir de espaldas contra la banda un balón largo que desahogaba al poseedor. Claro que la jugada moría al carecer de continuidad ya que el delantero rojillo no destaca por sus asistencias.
Por el contrario, los jugadores del Racing mantenían las posiciones abiertas para posibilitar el encuentro de Canales entre líneas. Una lección básica pero eficaz: estructuración de las posiciones pensando en el colectivo para permitir a cada jugador hacer lo que mejor se le da.
Pero la lección de los de Portugal residió en las contras. Durante cada ataque osasunista, Canales y Xisco se situaban en zonas fronterizas cayendo los dos al mismo costado. Así, tras recuperación encontraban libre de recepción a Canales, y Xisco corría en dirección opuesta para provocar ese pase al espacio del talentoso chaval cántabro.
Los de Camacho se veían desbordados. Sergio y Josetxo no preparaban su preparticipación y la única vía de progreso con balón, los cambios de juego de izquierda a derecha los abortamos cuando Camuñas cambió de lado con Masoud, estrechando el campo.
Lástima no haber aprovechado la soledad de uno de los pivotes rojillos desde los costados fruto de la ubicación de los dos puntas visitantes (preparando las contras). Eso hubiese mejorado las condiciones de cada ataque y quizás, nos hubiese ahorrado pérdidas peligrosas.
A todo esto le sumamos la reiteración de un error defensivo infantil en un hombre de vuelta que originó la situación de los tres goles. Resulta que Sergio ha de conocer que no te puedes jugar tu posición por una recuperación (mucho menos irte al suelo) si eres el último hombre. Esto generó un mano a mano (0-1), un córner innecesario (0-2) y una falta evitable (0-3). Tan lamentable el error y su repetición como la falta de corrección.
Incluso en los córners el Racing enseñó a Osasuna que solucionar un problema de manera colectiva es más rentable. Su defensa en zona y su ocupación de los dos palos de la portería hubiese venido bien a los rojillos.
La segunda parte deparó un mayor número de ocasiones. El problema fue que el partido era ya un simulacro. El 4-1-5 local demostró nuestro error de encarar los partidos llevándolos al terreno de la batalla física individual. El fútbol es una conquista de espacios y Osasuna acabó quitándoselos a si mismo con cinco jugadores centrando su posición. Esto impidió que la superioridad numérica del tres contra dos frente a sus centrales se manifestase.
El Racing impartió una lección de inteligencia, gestión de jugadores y creación y aprovechamiento de espacios que probablemente no atendamos al centrarnos en la garra y demás falacias demagogas. Así somos, nos quedamos mirando el dedo que señala a la luna. Lógicamente, así es imposible soñar. Adiós copa, adiós fantasias…
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Todo éso y que somos mas malos que cagar sangre.
Fantástico análisis. No tiene desperdicio. Yo desde luego estoy harta de reducir después de una derrota el asunto a la falta de huevos, de intensidad (que también) y de motivación. Además creo que esta es una justificación que impide cual es el auténtico fracaso del partido.
Loti, deberías de hacer dos copias de este artículo. Uno se lo das a Izco y el otro a Camacho. Saludos