Un día triste
February 8, 2010 por admin
Sí, ya sé que Osasuna agarró los tres puntos ante el Tenerife y que suma cuatro victorias consecutivas en Liga (algo impensable en una competición en la que de habitual te llevas una ostia un día sí y otro también). Ya sé que el descenso queda ahora muy lejos y que al aficionado rojillo, en un acto casi inconsciente, se le escapan los ojos a la parte noble de la clasificación.
Las cuentas de la lechera y las sumas con los dedos apuntan ahora a la Europa League, mientras las catacumbas clasificatorias, extraña y bendita novedad, se las dejamos a los aficionados de Xerez, Tenerife, Valladolid o Zaragoza. Ya sé que todo es alegría y alborozo, que el osasunista de a pie -Copa aparte- lleva cuatro semanas en constante subidón de speed. Sin embargo, a pesar de tantas buenas noticias, hoy no puedo estar feliz. Y es que ayer, de camino al campo, el viejo Alf ya no estaba.
Alf era el pastor alemán encadenado en una casona a orillas del río Sadar. Aquel que tanto ladraba antaño, en la previa de un partido, siempre que veía jaleo por el camino. Ese que últimamente se limitaba a pasear su maltrecho y añejo esqueleto de un lado a otro de sus restringidos dominios. El mismo que desde hace tantos años seguía fiel a su Osasuna.
Alf era un rojillo de los de toda la vida, un auténtico gudari. Sus ojos vieron pasar a varias generaciones de osasunistas de camino al estadio. A hijos que se convirtieron en padres; a padres que se convirtieron en abuelos. Sus oídos escucharon un sinfín de historias sobre su equipo, hasta tal punto que ningún perro ha sabido nunca tanto de fútbol. Percibió la ilusión de la hinchada antes de un partido, y a las mismas gentes emitiendo gruñidos pasados 90 minutos.
Escuchó hablar de Ziober, Bustingorri, Tiko y Morales, Trecziak o Rosado. Acompañó con ladridos aquella canción que decía: “¡Aunque Matito, Matito juegue mal, Osasuna nunca morirá!”, o esa que amablemente invitaba a Zubillaga e Irigaray a dejar sus cargos. Estuvo al pie del cañón en Segunda y en Primera, al borde del descenso o en los puestos Champions. Siempre ahí, con el ánimo intacto, rojillo como ninguno.
Hasta que, hace muy pocos días, decidió que ya valía. El perro más rojillo de la historia del fútbol dio su labor por concluida. “Bueno, yo ya he cumplido, me puedo ir tranquilo”, debió de pensar el bueno de Alf antes de dejar a su afición y a su equipo en una posición cómoda, lejos de disgustos. Y así se fue Alf, en paz con el mundo.
Ahora un San Bernardo que todavía no se ha ganado un nombre, también encadenado, también viejo y también con las dosis justas de higiene, ocupa el lugar de nuestro pastor alemán. Todavía nadie sabe si el San Bernardo se dejará el aliento por Osasuna, o si es del Madrid, del Athletic o del Cantolagua. Sólo hay una cosa segura: Mucho tendrá que ladrar para hacer olvidar a Alf, el perro de Osasuna.








amen.
cierto,el dia del partido de copa cn el racing y ya lo habian sustituido y fue una señal de lo que vendria despues.alf siempre te recordarems,la victoria es para ti.descanse en paz
Desde que tengo uso de memoria y uso del abono, no recuerdo un solo dia sin verle pasear cada vez que bajaba al Sadar. Muy dura su perdida.
Yo voy a ir a ponerle unas flores
eres mas viejo que el perro de la trasera del pamplonica
A veces historias como esta te hacen por un momento que en tus ojos afloren una cierta tristeza
Siempre te recordaremos. Por cierto, ¿de quién estaba yo hablando?.
D.E.P =(
eras un poco hijo puta pero siempre se te recordara, alf
Si ya lo dije yo en los comentarios del partido de copa…..pobre alf!
bua yo soy sevillano y nose nada de la historia.. pero em encantaria haber sabido!
de todas formas yo recuerdo ese perro hace más de 20 años y no creo q fuera el mismo perro…
siempre kontigo alf!!!
a mi tambien me toco verlo alguna vez cuando aparcabamos en pamplonica pero llevaba tiempo sin verle ahora leo que se ha muerto D:E:P se llamaba alf pues yo al san bernardo le llamaria aranda por su corpulencia aupa rojos
Grande!
Muy Grande ALf!