Osasuna se estanca
El nuevo empate osasunista en Pamplona (0-0) ante el Getafe refleja una situación muy clara. El equipo de Camacho ya no tiene la chispa de la primera vuelta. Falta fluidez y la forma física tampoco es la misma. La consecuencia es que cuesta mucho crear ocasiones y más aún ganar los partidos.
Una primera parte aburrida, sosa, sin fútbol, sin apenas tiros a puerta, tuvo como contrapartida una segunda mucho más animada. Balón al palo de Soldado y a partir de ese momento un Osasuna enrabietado con ocasiones de sobra para merecer el 1-0 que no llegó. Vadócz, Camuñas al larguero, Juanfran, etc., llegaron una y otra vez pero sin acierto.
Parece el destino rojillo de la segunda vuelta. El equipo tiene genio y raza pero la gasolina está muy justa, aparte de la calidad individual ya conocida. Lo peor es que falta mucha segunda vuelta y los puntos llegan a cuenta gotas. Más vale que hay peores.
Un día triste
Sí, ya sé que Osasuna agarró los tres puntos ante el Tenerife y que suma cuatro victorias consecutivas en Liga (algo impensable en una competición en la que de habitual te llevas una ostia un día sí y otro también). Ya sé que el descenso queda ahora muy lejos y que al aficionado rojillo, en un acto casi inconsciente, se le escapan los ojos a la parte noble de la clasificación.
Las cuentas de la lechera y las sumas con los dedos apuntan ahora a la Europa League, mientras las catacumbas clasificatorias, extraña y bendita novedad, se las dejamos a los aficionados de Xerez, Tenerife, Valladolid o Zaragoza. Ya sé que todo es alegría y alborozo, que el osasunista de a pie -Copa aparte- lleva cuatro semanas en constante subidón de speed. Sin embargo, a pesar de tantas buenas noticias, hoy no puedo estar feliz. Y es que ayer, de camino al campo, el viejo Alf ya no estaba.
Alf era el pastor alemán encadenado en una casona a orillas del río Sadar. Aquel que tanto ladraba antaño, en la previa de un partido, siempre que veía jaleo por el camino. Ese que últimamente se limitaba a pasear su maltrecho y añejo esqueleto de un lado a otro de sus restringidos dominios. El mismo que desde hace tantos años seguía fiel a su Osasuna.
Alf era un rojillo de los de toda la vida, un auténtico gudari. Sus ojos vieron pasar a varias generaciones de osasunistas de camino al estadio. A hijos que se convirtieron en padres; a padres que se convirtieron en abuelos. Sus oídos escucharon un sinfín de historias sobre su equipo, hasta tal punto que ningún perro ha sabido nunca tanto de fútbol. Percibió la ilusión de la hinchada antes de un partido, y a las mismas gentes emitiendo gruñidos pasados 90 minutos.
Escuchó hablar de Ziober, Bustingorri, Tiko y Morales, Trecziak o Rosado. Acompañó con ladridos aquella canción que decía: “¡Aunque Matito, Matito juegue mal, Osasuna nunca morirá!”, o esa que amablemente invitaba a Zubillaga e Irigaray a dejar sus cargos. Estuvo al pie del cañón en Segunda y en Primera, al borde del descenso o en los puestos Champions. Siempre ahí, con el ánimo intacto, rojillo como ninguno.
Hasta que, hace muy pocos días, decidió que ya valía. El perro más rojillo de la historia del fútbol dio su labor por concluida. “Bueno, yo ya he cumplido, me puedo ir tranquilo”, debió de pensar el bueno de Alf antes de dejar a su afición y a su equipo en una posición cómoda, lejos de disgustos. Y así se fue Alf, en paz con el mundo.
Ahora un San Bernardo que todavía no se ha ganado un nombre, también encadenado, también viejo y también con las dosis justas de higiene, ocupa el lugar de nuestro pastor alemán. Todavía nadie sabe si el San Bernardo se dejará el aliento por Osasuna, o si es del Madrid, del Athletic o del Cantolagua. Sólo hay una cosa segura: Mucho tendrá que ladrar para hacer olvidar a Alf, el perro de Osasuna.
El Diván del Pipa: Izco detiene la amenaza de los ‘hackers’
– Izco: Pero mira a quién tenemos aquí, gamberro, más que gamberro. Así que eres tú el listillo que ha entrado en nuestra página web esta noche de hurtadillas, ¿eh?
- Hacker: No, presi, yo no he sido. Sólo soy la cabeza de turco de un complot urdido para eximir de toda culpa a un becario que ha metido la pata…
- Izco: Más que cabeza de turco cabeza de iraní, ¿no? ¿Unos altercados producidos en un local nocturno situado en los alrededores de Pamplona? ¿Pero qué te crees, que Masoud y Neko van al Huracán 2.000 o qué? ¡Pero si lo más fuerte que toman es un té de menta, y encima están en medio del Ramadán! ¿Cómo te puedes jugar el pescuezo para poner semejante chorrada? Justo nos tiene que atacar el hacker más soso de la Red. Cuéntame, ¿quién está detrás de todo esto? ¿Ahmadineyad? ¿Indar Gorri? ¿Macua? ¿Los capitanes? ¿Diario de Navarra? ¿Pérez Burrull? No sabes dónde te has metido chaval…
- Hacker: ¡Ahhhhhh, no, los pezones no, que los tengo irritados! Espera, espera. Lo confieso: me envía el representante de Tiago Gomes…







